martes, 2 de octubre de 2018

Mismos turistas, más dinero / Primo González *

La aportación del turismo al crecimiento de la economía española será bastante menor este año. Es uno de los motivos por los que los analistas adelantan un menor crecimiento del PIB, dado que el turismo desempeña un papel muy importante en  el conjunto de la actividad económica. 

En agosto, los ingresos superaron por poco los 11.500 millones de euros, un 1,8% más que en el mismo mes del pasado año. En agosto del pasado ejercicio, los ingresos turísticos  habían aumentado un 10,3%.  La desaceleración es patente y,  si bien el sector no ha dejado de crecer, lo hace ahora a un ritmo muy lento.

De hecho, en los dos meses turísticos por excelencia, el frenazo ha sido palpable y bastante homogéneo, ya que en julio los ingresos totales de la actividad turística habían registrado incluso un descenso en términos anuales, de casi el 1%. El impacto de estos dos meses de resultados mediocres se dejará notar de forma  negativa en las cifras globales del PIB del año, no tanto con un descenso de la actividad pero sí con un menor ritmo de mejoría.

Es pronto aún para anticipar el balance turístico del año, a falta de cuatro meses, pero la tendencia parece clara. España mantendrá unas cifras globales de llegada de turistas similares a la del año récord de 2017, es decir, al borde de los 82 millones de visitantes extranjeros. 

Pero  los aumentos de estos últimos tres o cuatro años ya no se van a repetir probablemente, entre otras cosas porque los tres países que más visitantes habían restado al sector en España (Turquía, Egipto y Túnez) han recuperado en el año 2018  buena parte de sus retrocesos, que tenían un acusado carácter político, debido a la inseguridad que se respiraba en estas tres naciones.  Los alemanes y los países nórdicos han sido los principales protagonistas de la deriva de flujos hacia estos países.

Pero, en sentido complementario, otros países y zonas del mundo han acelerado su interés por el mercado español, lo que se está traduciendo en un doble efecto, una mejora de la diversificación y un aumento del gasto medio por turista. 

Mejorar la diversidad de las procedencias siempre añade alicientes al sector, dado que implica reducir los riesgos de tener un alto grado de dependencia frente a determinados mercados, como le sucede  de forma endémica al turismo español, muy  concentrado en tres grandes mercados, Reino Unido, Alemania y Francia, que en conjunto suman algo más del 41% del total en la actualidad en términos de ingresos turísticos.   

Gran Bretaña aporta el 20% de los ingresos turísticos españoles en la actualidad, un porcentaje  excesivo que puede acarrear episodios de debilidad en el flujo total de ingresos.

La diversificación de la procedencia de los turistas que han llegado este año a España se ha notado positivamente en los ingresos, ya que frente a un aumento en los ocho primeros meses del gasto total de los turistas en España del  2,8%, el gasto  de los turistas que proceden del resto del mundo (en especial Estados Unidos, Rusia y países asiáticos) ha aumentado en un  4,7%. 

 El gasto medio por turista del resto del mundo es casi un 30% superior al gasto medio por persona del conjunto del sector.  Todo parece indicar, en suma, que con un número de turistas prácticamente similar al del año récord de 2017, el sector le ha sacado bastante más jugo a los visitantes.


(*) Periodista y economista español


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